La Seña Bermeja,
como
popularmente se le conoce, lleva ocho franjas rojas sueltas al aire que
representan las ocho principales batallas consulares que ganó Viriato a
los romanos, y una de tafetán verde que agregó el rey Fernando el
Católico al añadir su fajín en agradecimiento a los zamoranos a su aportación
en la victoria de la batalla de Toro o Castroqueimado, acaecida el 1 de
marzo de 1476 en la que los zamoranos apoyan en batalla a Isabel la Católica
en contra de Juana la Beltraneja, tras la cual se consolidan en el trono
Isabel y Fernando.
Según cuenta la leyenda, el caudillo lusitano arrancaba jirones de su
capa roja colocándolas en su lanza cada vez que vencía a los romanos,
imagen que tratan de plasmar las franjas rojas separadas de la bandera.
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