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Obispo
zamorano nacido en Valladolid en 1459 y fallecido en 1526. Su padre pese
a su condición sacerdotal, pues
era obispo de Burgos, tuvo tres hijos
supuestamente con doña Aldonza de Guzmán, hermana de la condesa de
Trastámara.
Ingresó de muy joven en la Orden de Calatrava. En 1482 obtiene las
dispensas y se marcha a Roma donde tiene un familiar muy allegado, el
zamorano Francisco de Valencia, que es consejero del Papa. Este lo
dispensa como fraile de Calatrava y le permitió recibir las órdenes
sagradas, lo que le confiere beneficios para obtener vacantes a su
regreso a España.
En 1492, estando en Roma, promueve numerosos pleitos y crea gran número
de dificultades por lo que el cabildo lo excomulga. En España los
reyes, a pesar de ser hijo de un opuesto a su causa, le nombran, debido
ya a su poder, capellán real.
En 1493 emprende su andadura por Castilla, en donde pronto vería
incrementar su patrimonio con negocios de compraventa de bienes y títulos
sabiéndose rodear de grandes mandatarios. Entre 1508 y 1520 agranda aún
más su hacienda negociando con las rentas de la Mitra zamorana y los préstamos
de Burgos.
La muerte de Isabel la Católica provoca un conflicto entre sus
sucesores. Acuña actúa como embajador en Roma del archiduque don
Felipe, intermediando ante el Papa y en contra de los intereses de
Fernando el Católico.
En 1506, Acuña es nombrado obispo de Zamora por el Papa Julio II, tras
la muerte de su antecesor Don Diego Meléndez. Inmediatamente hace
consolidar su autoridad tomando la fortaleza de Fermoselle y las villas
del obispado, infiltra gente de su confianza en el cabildo y recluta una
tropa que para mantenerla exigía a las iglesias ornamentos y dinero.
Ante las pretensiones de Acuña de poder, los componentes del Consejo
envían a Zamora al juez Ronquillo para frenar las aspiraciones del
Obispo que no solo no logra frenarlo sino que es secuestrado tras
incendiar su casa por los trescientos hombres de Acuña y teniendo que
ser liberado por las tropas de la corona.
Ni la propia doña Juana puede cortar el poder del Obispo amparado por
el Papa Julio II. En 1507 entra definitivamente en Zamora sin que ya
nadie se oponga a sus designios, esquilmando el dinero de las iglesias y
sembrando reyertas. En 1512 ayuda al rey don Fernando en la conquista de
Navarra y en 1519 recibe el beneplácito de Carlos V.
Es a partir de 1520 cuando comienzan los disturbios en contra del Rey
Carlos V y de los flamencos, que esquilman todo el país. En Zamora la
rebelión comienza con Pedro Laso en el convento de San Francisco y Acuña
se expresa partidario declarándose también comunero. El 7 de diciembre
entra en Valladolid con don Pedro Girón constituyéndose la Junta de
Comuneros.
Nada más comenzar el año 1521, Acuña ataca distintas plazas, enfrentándose
así al poder establecido por la corte del Rey Carlos V, de las que sale
victorioso, dominando toda la Tierra de Campos. Será el 23 de abril
cuando sus tropas son derrotadas en Villalar
y él hecho preso cuando intentaba huir a Francia.
Acuña es conducido el 24 de mayo de 1521 a la prisión del castillo de
Navarrete y en 1522 trasladado al de Simancas donde fue ejecutado el
Viernes Santo de 1526 tras un intento de fuga.
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