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Los arribes del Duero se han convertido en los últimos 50 años en el
complejo hidroeléctrico más importante de España y entre los más
destacados de Europa Occidental. Mediante esta ruta conoceremos la
aportación que hace la provincia de Zamora a este grupo energético,
por medio de sus presas distribuidas en los cauces de los ríos Duero y
su mayor afluente, el Esla. Visitaremos el Parque Natural de los Arribes
del Duero como entorno paisajístico de extremada belleza, donde la
quebrada cuenca de un río sirve en esta provincia de paisaje fronterizo
a lo largo de 60 km.
Tendremos la posibilidad de observar fastuosas aves en peligro de
extinción como: el buitre negro, el águila real o la cigüeña negra,
donde en este entorno de orografía escarpada y clima moderado han
encontrado su hábitat de supervivencia.
El arte visigodo español se hace eco al contemplar una de sus
joyas, rescatada tras la inundación de su asentamiento primitivo.
Estelas romanas, castros, fuentes y monolitos milenarios nos acompañarán
durante todo el viaje en medio de tradiciones y ritos en estado virgen.
Partiendo de Zamora, tomamos la N-122 dirección Alcañices/Portugal,
para a unos 12 km. desviarnos por la carretera que nos conduce
al pueblo
de Campillo. Es aquí donde está enclavada la iglesia visigoda
de San Pedro de la Nave. Este templo constituye una muestra
original y casi única dentro de este estilo, a lo que cabe añadir su
casi perfecto estado de conservación. Construida en el S.XVII, es uno
de los escasos y más bellos ejemplos del arte hispanovisigodo. El
conjunto exterior, armonioso y equilibrado, se complementa con la
riqueza del interior en el que destacan sus arcos de herradura y la
ornamentación de los frisos y capiteles. La ubicación actual no se
corresponde con su antiguo emplazamiento, del que fue trasladada en los
años treinta para salvarla de la inundación del embalse del Esla, pero
aún así, mantiene las mismas características de recogimiento y
esencia que han hecho posible su subsistencia hasta nuestros días.
Volvemos a retomar la N-122 para dirigirnos a la Presa de Ricobayo,
donde este gran lago artificial sobre el río Esla separa a los pueblos
de Muelas del Pan y Ricobayo. El
sorprendente salto donde
desemboca la presa forma un impresionante cañón, flanqueado por dos
paredes de roca, que constituye una labor de ingeniería de excepción a
la que se une la reciente construcción de un gran puente sobre el
embalse. Sus pequeñas zonas de baño, así como el merendero-mirador
situado junto a la pequeña ermita de San Esteban –localizada en
antiguo asentamiento celta- y
la posibilidad de practicar todo tipo de deportes acuáticos, hacen que
este lugar sea frecuentado por numerosos visitantes durante el estío.
No podemos abandonar este lugar sin asomarnos a los miradores de la
grandiosa garganta por donde discurre el Esla. Una vez pasado el pueblo
de Muelas del Pan y justo antes de cruzar la presa, tomar una
carretera que nos lleva al poblado de Iberdrola. A unos 200 m. sale una
pista de tierra, dejar el coche y continuar otros 200 m. hasta encontrar
unos miradores, será desde aquí donde podemos contemplar esta
espectacular obra de los años 30, incrustada entre las dos paredes graníticas
que forman este gran cañón del Esla.
Continuamos nuestro viaje tomando el desvío que hay a la salida de Ricobayo
con
dirección a Villalcampo, en tierras de Alba, localidad próxima
al salto de agua sobre el Duero que lleva su mismo nombre. Discurre este
trayecto entre “cortinas” de piedra que se repiten en toda la
comarca a modo de cercados. Es zona de tomillos, escobas, jaras, encinas
y enebros; donde en las inmediaciones confluyen los ríos Esla y Duero,
y es justo en ese lugar, donde aparte de su espectacular paisaje, existe
un yacimiento del que proceden la mayor parte de las estelas romanas del
Museo Provincial, a parte de poderse contemplar como material de
construcción en los dinteles de puertas y ventanas de las propias casas
de Villalcampo.
De camino hacia el embalse, desde lo alto, nos asombrará el abrupto y
maravilloso paisaje que hacen ya los Arribes del Duero; dos
hermosas laderas las cuales, haciendo prácticamente un cañón,
conducen al Duero hasta dejar tierra española. No es de extrañar ver
desde aquí pequeñas siluetas en este mar artificial, pues es agua de
entrenamiento de grandes campeones del piragüismo internacional.
Cruzamos la presa dirección Portugal para , a escasos 20
km, adentrarnos
en el acogedor pueblo Luso de Miranda de Douro, pero antes
debemos de pasar por otro espectacular embalse que lleva el topónimo
del pueblo portugués. Esta impresionante obra de ingeniería entallada
en pleno cañón del Duero, con 80 m. de altura, sirve de frontera entre
España y el país vecino.
Nuestro interés se centra ahora, una vez cruzado el Duero, en tomar el
barco que sale del embarcadero situado al pie de la presa y que, durante
una hora, nos adentrará por uno de los cañones graníticos más
profundos, agrestes y espectaculares de la península. En el se podrá
contemplar especies en peligro de extinción como el Buitre Leonado, Águila
Real, Cigüeña Negra, etc...
Volvemos a tierras españolas, por la misma carretera que nos ha traído
a este singular paraje, para detenernos en Torregamones, donde
poder contemplar un grupo de pequeñas construcciones populares
denominadas “chiviteras” que no podemos obviar por su gran valor
etnográfico. Aprovechando la abrupta orografía del terrero se ha
levantado este conjunto de construcciones que, con su cerramiento, más
bien parece un poblado extraído de un cuento liliputiense. Estos
recintos de piedra y paja, empleados para guardar las crías de las
cabras mientras el pastor atendía el rebaño, constituye una de las
edificaciones más originales de la zona que, gracias a la oportuna
intervención de las administraciones, se ha convertido en toda un aula
para el conocimiento de las costumbres y tradiciones de esta comarca.
No podemos abandonar esta población sin acercarnos a ver algunos de los
14 molinos que, tiempos atrás, dieron gran actividad a la zona, de los
cuales hoy solo funcionan cinco.
A poca distancia se encuentra Moralina, donde se conserva
un antiguo telar con el que hasta hace poco se realizaban las célebres
mantas sayaguesas.
Camino de Villadepera sale a la izquierda una carretera que tras
4 km conduce a Villardiegua de la Ribera, conocida por su Mula de
Piedra. Fechada en la II Edad de Hierro se exhibe junto a la iglesia
parroquial. Todo un símbolo de la cultura de los toros y verracos
prerromanos.
Continuamos por la ZA-321 dirección Villadepera donde cabe
destacar su Fuente Beber, fuente romana aún conservada que recuerda a
las casas etruscas. Desde aquí y en apenas 2 km llegamos a uno de los
parajes más impresionantes de la geografía zamorana, en este caso
gracias a la perfecta conjunción existente entre la intervención del
hombre, con una obra como la del Puente Pino, y el entorno paisajístico.
Es este viaducto metálico uno de los puentes más notables que posee la
provincia y en el momento en que fue construido, a principios de siglo,
fue
también pionero en la utilización del hierro ya que ningún otro
puente del país poseía un arco de este material ni de esa envergadura,
120 m de luz. Su longitud es de 192 m. y vuela sobre el Duero a 90 m. de
altura. Fue construido para unir las comarcas de Sayago y Aliste, a poca
distancia antes de que el Duero gire bruscamente hacia el Sur para
convertirse en línea divisoria entre España y Portugal, siendo en este
tramo donde se sitúan los famosos Arribes del Duero. Pocas veces
se podrá contemplar en nuestra geografía el entallamiento de un río
de forma tan singular, profunda y prolongada, donde el granito queda
desgarrado en tan tremendo cañón, superando en determinados tramos las
verticales rocosas los 400 m.
Saliendo a la N-122 llegamos a Fonfría donde, 2 km más al
oeste, tomaremos el desvío a nuestra izquierda para alcanzar el Salto
del Castro, una imponente presa de agua que precipita al Duero en su
última caída antes de convertirse en frontera natural entre los dos países.
Para acceder a este último salto y poder contemplar la maravillosa
garganta en la que está enclavada esta obra, antes de regresar a la capital
por la N-122, es necesario pedir permiso en la misma central pues este
pantano tiene el acceso restringido.
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