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Pocas marchas por
la sierra son tan agradecidas como esta que proponemos; con moderado
esfuerzo y paso acompasado se trata de alcanzar el límite fronterizo con
la provincia de León, en la Sierra de la Cabrera.
Llegar al punto conocido
como “Los tres burros”, un promontorio rocoso que desde la lejanía
dibuja la silueta de tres semovientes en fila, es la invitación al
espectáculo sobrecogedor que ofrecen los valles leoneses al abrigo de
las estribaciones de la Cabrera.
No solo el fin justifica
la ruta; el trazado discurre por las, no menos singulares, lagunas de
Yeguas y Cubillas y, a nuestro regreso, disfrutaremos de la laguna de
Fueyo Grande y de una magnífica panorámica de la presa Vega de Tera.
En el pueblo de
San
Martín de Castañeda, a 1200 metros de altitud, se alza en la ladera la
excepcional iglesia del antiguo monasterio. De origen remoto, los
primeros datos fehacientes hacen constancia de una reconstrucción en el
año 921; los volúmenes actuales datan de los siglos XVI y XVIII. El
monasterio fue prácticamente destruido después de la desamortización,
constituyendo en la actualidad el Centro de Interpretación del Parque
Natural del Lago de Sanabria.
Tras una ineludible
visita al Centro, continuamos ascendiendo por la carretera más atractiva
del parque; a medida que ganamos altura obtenemos espléndidas
panorámicas del Lago de Sanabria, San Martín de Castañeda y de toda la
serranía que circunda este bello paraje; hacía el sur las crestas de la
Sierra de la Culebra ponen límite al horizonte.
Son necesarios 11 Km. de
continuada subida para
que la carretera concluya en la
Laguna de Peces
–la segunda de mayor tamaño del Parque después de la de Sotillo-, el
altímetro en este lugar señala 1707 metros.
Desde el aparcamiento
habilitado, continuamos por la pista que circunda la Laguna, dejando
ésta a nuestra izquierda, para cruzar por el dique que retiene sus aguas
antes de dar vida al río Forcadura. Nuestro objetivo se enmarca
claramente en el horizonte; al Norte, donde la tierra pone su fin, se
aprecia la silueta de tres figuras cual si de burros se tratase. De aquí
en adelante, en suave pendiente, un sendero bien marcado con balizas de
madera en color azul nos guiará hasta la Laguna de Yeguas.
Al igual que otras del
Parque, la Laguna de Yeguas está en proceso de colmatación debido a las
numerosas algas que cubren su fondo por lo que, pese a su gran tamaño y
aspecto, no es muy recomendable para el baño.
Proseguimos nuestro
camino por un puente de lajas que cruza el aliviadero de la Laguna; a
media altura, tres cabañas de pastores custodian el horizonte. Son los
chozos de la laguna de Murias, un lugar perfecto para obtener una
panorámica de la gran masa de agua. Un poco más arriba, al fondo de la
vaguada, al norte, una pequeña cascada corretea por entre las piedras
refrescando el ambiente con su rebelde chispear; la salvamos por su lado
derecho y mantenemos la trayectoria en línea recta dirección Norte; unos
hitos de piedra de gran tamaño nos servirán como puntos de referencia.
El paisaje languidece, solo enebros y brezos rastreros soportan la
climatología tan adversa de esta altitud; extensiones de tundra,
castigada por los últimos incendios, apenas se mantienen con el agua que
aporta las nevadas de los crudos inviernos.
En
continua y tendida
subida, el horizonte se va definiendo aún más, hasta que, a nuestra
derecha, surgen tres grandes peñas que irrumpen en el monótono paisaje. Son los
Tres Burros que desde el aparcamiento de la Laguna de Peces
veíamos en la lejanía, a 2.028 metros de altitud, en el paraje conocido
como La Plana. El paisaje que se nos ofrece en este punto es
sobrecogedor, la tierra parece que se acaba bajo un gran escalón en el
límite divisorio entre Zamora y León, en las estribaciones de la Sierra
de la Cabrera. Los valles que surgen a nuestros pies, en la vertiente
leonesa, son de una espectacularidad indescriptible, un manto verde
recubre toda la depresión encauzando las torrenteras hacia la cuenca
leonesa. Prolongando nuestra excursión, escasos metros hacia el Este,
podemos contemplar, al fondo del valle, el pueblo de la Baña, centro
productor pizarrero de primer orden.
El regreso lo haremos
dirigiéndonos hacia el Oeste siguiendo el corredor natural de este
baluarte rocoso -recientemente se ha abierto un cortafuegos que transita
en paralelo-; al Noroeste se aprecia la baliza geodésica del Picón (2081
m.) y en breve, en el valle, surge a nuestra derecha la Laguna de Fueyo
Grande con el recién alumbrado Arroyo de Ríopedro que contribuye con sus
cristalinas aguas a sostener el Tera.
Nuestro camino discurre
ahora hacia el Suroeste por la parte superior de la ladera del Ríopedro,
con la precaución de evitar bajarla por la inercia de la marcha; a
nuestra derecha, cerrando el valle, surgen soberbias las crestas de Peña Trevinca (2124 m.) y
Peña Negra (2119 m.). En pocos minutos,
llegamos a
un saliente desde el que podemos disfrutar de una preciosa panorámica
del valle del Tera junto al primer dique que serena sus aguas, el
embalse Vega de Tera.
De nuevo en ruta, la
marcha se plantea dirección Sur al encuentro de una pista que, primero,
sin apenas desnivel, bordea Peña Cabrita para después, en pronunciada
bajada, llevarnos sin posible pérdida al aparcamiento de la Laguna de
Peces. |
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Texto: Pedro-F. Rguez. /
Fotos y Maquetación: ConocerZamora.com |
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